La gran sorpresa

publicado: martes, 3 de noviembre de 2009 | Enviar a un amigo | Imprimir | Indice
por

Notable demostración de boxeo y resistencia dio el colombiano Yohnny Pérez el sábado último en Las Vegas, derrotando a Joseph Agbeko, quien llegaba como uno de los nuevos verdugos del boxeo, tras vencer en julio pasado a Vic Darchynian.

Pérez es un caso extraño, ya que marcha invicto a sus 30 años tras una excelente y prolongada campaña como aficionado. Está radicado en California y ha hecho toda su carrera profesional en los Estados Unidos. Esto se notó a la hora de medirse en el primerísimo nivel.

En mayo pasado, Pérez tuvo su primer gran desafío, cuando viajó a Sudáfrica ara enfrentar, en una eliminatoria de la FIB, al local Silence Mabuza, una buena figura a quien noqueó técnicamente en 12 asaltos. Pero la consagración llegó este sábado, en una promoción de Don King, que traía a Agbeko como una de sus principales figuras.

El combate fue, sin dudas, uno de los mejores del año, con ambos lanzando cataratas de golpes del primero al último asalto. Pero en ese contexto prevaleció la mejor línea de Pérez, quien presionó cuando debía hacerlo pero también supo capear el temporal en otros momentos, siempre sin desesperarse y mostrando ser un efectivo contragolpeador.

Es cierto que el combate se tornó parejo, pero al final no hubo dudas de que el cartagenero fue el ganador, con tarjetas de 117-110, 117-110 y 116-111. Para nosotros estos guarismos fueron exagerados, pero en todo caso el cinturón gallo de la FIB quedó en manos de quien lo merecía.

No se descarta una revancha entre estos dos gladiadores, que sería bienvenida por todos. Aunque tras semejante exhibición por parte del colombiano, quién no se entusiasma ya con la posibilidad de que unifique en algún momento no muy lejano con el panameño Anselmo Moreno (campeón AMB) o con el mexicano Fernando Montiel (OMB).

En la pelea co-estelar de esa misma cartelera, el mexicano Antonio DeMarco se quedó con el título interino ligero del CMB tras vencer por nocaut técnico en la décima vuelta al nicaragüense José Alfaro. DeMarco le dio a su rival una verdadera lección de boxeo, demostrando ser un excelente tiempista. Aunque se lo vio demasiado conservador cuando le tocó tomar la iniciativa. Y más aún cuando en varios pasajes tuvo sentido al Nica y no arriesgó ni un ápice.

Evidentemente, DeMarco no encaja con el prototipo del fajador mexicano, sino que le gusta trabajar de contragolpe, siempre sobre el error del oponente. Eso lo hizo a la perfección ante un Alfaro muy limitado técnicamente, que sólo intentó sistemáticamente encontrar un golpe para acabar con el pleito. En ese intento, Alfaro recibió una y otra vez el jab del mexicano, seguido por uppercuts que lo conmovieron en varios momentos. Ya cuando el pobre Alfaro no tenía más nada para ofrecer -- al margen de su tremendo coraje -- DeMarco presionó y se quedó con la victoria, tras tumbarlo tres veces en el décimo.

Hasta aquí, para el elogio lo de DeMarco. Sin embargo, recordemos que el campeón regular de la división es el temible venezolano Edwin Valero, por lo cual se hace inevitable imaginarlo ante el mexicano.

Da la impresión de que Valero es demasiado fuerte para DeMarco, que para imponerse tendría que hacer un perfecto trabajo defensivo, evitando ser alcanzado durante 12 asaltos, lo cual parece una misión imposible. De hecho, Alfaro le conectó dos o tres golpes que causaron su efecto en la pelea del sábado, por lo cual uno imagina que si se hubiera tratado de Valero el resultado habría sido otro.

Valero, mientras tantos, tras haberle sido negada la visa de entrada a los Estados Unidos -- según se comenta, sería por algunos problemas legales que tiene en Venezuela -- defenderá su porción de la corona el próximo 12 de diciembre en Caracas, ante el veterano mexicano Héctor Velázquez. perdedor, entre otros, de Manny Pacquiao, Israel Vázquez y Rocky Juárez.

  • Se avecina el gran duelo entre Pacquiao y Miguel Cotto, por lo cual ya estamos haciendo las maletas para aterrizar en Las Vegas en los próximos días. Este es el tipo de viaje que más entusiasma a un periodista de boxeo.

    Un mega combate como este es con quien todos soñamos, y poder tener el privilegio de cubrirlo en vivo es, simplemente, impagable. Al punto que hace que un largo viaje de casi 20 horas en total (desde Buenos Aires a Las Vegas) se haga mucho más llevadero.

    Por cierto, Cotto ya está en la Ciudad del Pecado, en tanto Pacquiao permanece en Los Ángeles y llegará la semana próxima.