Fin al descanso caritativo
Harden vuelve al fútbol después de tomarse un tiempo para estudiar y ayudar

Sin embargo, cuanto más sabes de Ty Harden, más te das cuenta de que es todo menos común.
Era el primer día de la pretemporada 2008 en el Galaxy de Los Ángeles y un cálido día de febrero en Carson, California. Mientras que el resto de sus compañeros se preparaban para barrer las telarañas y salir al campo de juego, Harden se reunía a puertas cerradas con Alexi Lalas, quien entonces se desempeñaba como Gerente General. Harden le decía a Lalas que no formaría parte del equipo ese año, y que dejaría el fútbol.
Todo parece un poco extraño, incluso ahora. Harden venía de una temporada en la que, como novato, había sido nombrado defensor del año en su equipo. Tenía un futuro prometedor por delante y se esperaban grandes cosas del pick de segunda ronda del Draft 2007. Pero Harden le dijo a Lalas que había tenido suficiente. El fútbol había dejado de ser apasionante para él.
"Fue una decisión larga y difícil. Sabía que quería regresar a la escuela y tener un título", dijo Harden, quien ahora es graduado de la Universidad de Washington. "Pero también quería hacer más con mi vida que simplemente patear un balón".
Harden dijo que agonizó durante varios meses para tomar una decisión. Incluso después de operarse una hernia en noviembre de ese año, siguió esforzándose para recuperarse por completo y volver a jugar. Entrenaba regularmente para no perder el estado y poder regresar. En cambio, regresó al norte a Seattle para retomar las clases y obtener su título. Se graduó en agosto.
Dice que encontró una nueva pasión por la escuela, y que el tiempo que pasó en MLS lo ayudó a apreciar el aula. Harden estima que pasó a dedicarle el doble de tiempo a los libros en su regreso a la universidad. También se involucró en trabajos voluntarios con su novia Emily, jugadora de básquetbol en Washington. De hecho, ayudar a los demás es parte de su identidad.

"Odio usar el término 'caridad'", dijo Harden. "Para mí, es un estilo de vida. Mis padres me infundieron la compasión -una visión del mundo en el que a veces suceden cosas injustas y la gente necesita que le den una mano".
Cuando las clases terminaron, viajó con Emily a Suiza, ya que ella estaba jugando profesionalmente en Europa. Fue allí donde Harden se enteró de Hamomi, un centro de niños en Nairobi, la capital de Kenya. Le tocó el corazón y se anotó para ayudar en la escuela.
Seis meses antes, Harden era un atleta profesional jugando frente a las celebridades de Hollywood. Ahora trabajaba en un barrio bajo del tercer mundo.
"Estoy completamente impresionado con lo que hizo Ty. Siempre animó a las personas para que sigan su corazón, y Ty sin duda lo hizo. Tendemos a absorbernos demasiado en los deportes y empezamos a creer que son lo más importante del mundo", dijo su ex compañero del Galaxy, Landon Donovan. "Lo que hizo Ty fue mucho más importante que cualquier partido de fútbol que pueda haber".
En Hamomi, Harden hacía un poco de todo. Arrancando el día a las 7:45 de la mañana les daba clases a niños que solían vivir en las calles. Los jóvenes que asistían a la escuela habían salido de las calles para vivir con padres de acogida. Harden hacía visitas a domicilio para asegurarse de que los estuvieran tratando bien. Creó un detallado sistema de archivos para garantizar su bienestar. Buscó y etiquetó nuevas instalaciones para acomodar un nuevo complejo.
También volvió a jugar al fútbol. Harden armó el primer equipo de fútbol de la escuela, y hasta organizó algunos partidos con otras instituciones. Cuando llegó a Kenya, trajo consigo algunas pelotas y equipamiento deportivo. Sabía que en Nairobi podría hacerse muchos amigos pateando el balón.
"El fútbol se había convertido en una carga", dijo Harden. "Necesitaba alejarme. Sentía que me estaba perdiendo de algunas cosas".
Ahora, de lo que se estaba Harden era de las comodidades de la vida. La escuela consistía de una serie de chozas de madera. El agua en Hamomi era sucia y no podía tomarla. Vivía en un departamento que se consideraba moderno en Nairobi, pero a diario tenía cortes de electricidad y agua corriente.

"Los Ángeles no era mi primera opción para regresar, para ser sincero. Bruce Arena ha hecho un gran trabajo dando vuelta las cosas, pero era un lío cuando estuve allí. Creo que no sabían lo que estaban haciendo", dijo Harden. "Colorado ha sido grandioso para mí. Los vestidores -los muchachos- han sido grandiosos. No podría pedir nada más".
Harden ha vuelto a acomodarse en la vida de MLS. Aunque viene lidiando con lesiones desde la pretemporada, siente que está cerca de recuperar el estado con el que llegó a convertirse en una estrella en ascenso en el 2007. Aunque no lo logre, sabe que no sólo será definido por un partido. "Mis padres son extraños en que aman lo que hacen y están ansiosos por hacerlo", dijo Harden. "A mi padre le encanta ir a trabajar. Yo soy igual. Siempre me ha gustado ayudar a los demás".
Y a los demás también les encanta lo que está haciendo.
"Además de ser atletas de primera, nuestros miembros también están profundamente comprometidos con el servicio público y Ty es un gran ejemplo de este compromiso", dijo Bob Foose, director ejecutivo del sindicato de jugadores de MLS. "Estamos encantados de tener a Ty de regreso en la liga este año, y no nos cabe duda de que seguirá siendo un gran embajador tanto adentro como afuera del campo de juego".
Cita de la semana: A veces, las acciones dicen más que las palabras. Tras marcar el primer gol en la victoria por 2-1 de Los Ángeles en Nueva Inglaterra el sábado por la noche, el mediocampista Landon Donovan, del Galaxy, saltó a los brazos de su compañero David Beckham. Ambos habían sido protagonistas de una larga controversia tras los comentarios críticos de Donovan sobre el inglés en un libro. ¿Todo está bien en el Galaxy? El cuadro de Los Ángeles lleva seis partidos sin sufrir una derrota y ha trepado al segundo lugar de la Conferencia Oeste. La imagen de Donovan, celebrando en los brazos de Beckham, dice mucho.
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