Actualizado: 7 de noviembre de 2009, 13:53 EST

Ego y mala defensa

Grizzlies no entendieron el mensaje del resto de los equipos al no firmar a A.I.

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Carlos Morales Por Carlos Morales
ESPNdeportes.com
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Getty ImagesAllen Iverson no ha encajado en los Grizzlies
Los Memphis Grizzlies no parecían saber en que se estaban metiendo cuando decidieron ofrecerle un contrato a Allen Iverson para jugar esta temporada, aún cuando el resto de los equipos de la NBA parecieron decir "no gracias" a la posibilidad de reclutar al prolífico encestador que todavía, a los 34 años de edad, puede fungir como base o escolta con cierta eficacia y que, a pesar de que su juego ha decaído en las temporadas más recientes, es todavía capaz de encestar más de 15 puntos por partido y estar por sobre las 4 asistencias.

Posiblemente la gerencia de los Grizzlies no tomó en cuenta que la razón por la que los demás equipos decidían pasar en cuanto a la posibilidad de contar con los servicios de Iverson no tenía tanto que ver con el decaimiento de sus habilidades, sino con la posibilidad de que no estuviera dispuesto a aceptar un papel de menos protagonismo en esta etapa final de su carrera y terminara convirtiéndose en un cáncer para el conjunto al que perteneciera.

Después de todo, este era el mismo jugador que meses antes, mientras jugaba para los Detroit Pistons, había dicho que prefería retirarse a ser un sustituto en la NBA y, en efecto, decidió retirarse de los últimos tres partidos de la temporada regular y de la participación de su equipo en la postemporada cuando su técnico en ese momento, Michael Curry, tomó la decisión de utilizarlo saliendo de la banca en tres juegos consecutivos, luego de regresar de una lastimadura en su espalda que lo tuvo fuera durante 16 encuentros.

Así es que si los Grizzlies decidieron ficharlo para esta temporada, se entendía que era porque estaban dispuestos a dejarlo titularizar. Solamente ha habido un problema con esa suposición; Iverson se perdió toda la pretemporada y los primeros 3 partidos de la campaña regular mientras se recuperaba de un desgarre parcial en su muslo izquierdo. Una vez dado de alta y declarado listo para jugar por los médicos del equipo, su entrenador, Lionel Hollins, ha decidido meterlo en la rotación poco a poco y utilizarlo como sustituto en los primeros dos juegos tras su retorno; dejándole jugar sólo 18 minutos en su primer partido en Sacramento y aumentando a 28 en su segundo juego en Golden State.

Una vez más el ego agrandado de A.I. hizo acto de presencia y, aprovechando que su equipo perdió ambos desafíos, decidió quejarse por la forma como había sido utilizado por Hollins, tanto después del partido contra los Kings como a la salida del juego en Oakland. En otras palabras, sin dejar que pasen unos días para ver cuál va a ser su rol en su nuevo equipo, un jugador que no vio acción durante la pretemporada, que recién se recupera físicamente y que debe estar tratando de engranar con compañeros a los que apenas conoce, se da el lujo de formar una rabieta porque, según sus palabras "nunca se ha sentido, ni se sentirá cómodo saliendo de la banca y no vino a este equipo a ayudar a los jugadores jóvenes a desarrollarse, sino a ganar partidos".

Si Allen no se encuentra dispuesto a salir de la banca durante el resto de la temporada y va a crear revuelo cada vez que no titularice, Hollins tiene dos alternativas: o ponerle en el cuadro inicial o dejarle libre. Esto es así porque lo menos que necesita el equipo que cuenta con la planilla más joven (25 años de edad promedio) y mas inexperta de toda la liga (unos 3 años de carrera promedio) es una distracción semejante y un veterano que, lejos de servir de ejemplo de compañerismo y sacrificio, esté quejándose continuamente por no estar de acuerdo con su rol.

Pero los problemas de los Grizzlies no terminan con la actitud de Iverson o con tratar de ganar partidos con el plantel más inexperto de la liga. Entrando al juego del viernes en la noche contra los Lakers en Los Ángeles, el equipo que jugaba para registro de 1 victoria y 4 derrotas era el que permitía la mayor cantidad de puntos por posesión y el porcentaje de campo más alto a sus rivales; lo que les convertía en el peor equipo defensivo de toda la NBA.

Como si todo esto fuera poco, dos de las figuras jóvenes del equipo, O. J. Mayo y Rudy Gay, parecen tener una guerra motivada por los celos profesionales y la necesidad de dilucidar quién es el más importante como jugador franquicia, a juzgar por los desacuerdos públicos que han tenido durante los partidos más recientes.

Nada, que un equipo talentoso y prometedor corre el riesgo de desbandarse sin siquiera comenzar a alcanzar su potencial, si los egos no son controlados a tiempo y no surge un compromiso mayor de parte de todos sus componentes.


Carlos Morales es comentarista de los partidos de la NBA que transmite ESPN América Latina. Como técnico, ha sido dirigente por más de 20 años en todos los niveles del básquetbol, destacacándose como técnico en las ligas de Puerto Rico, República Dominicana y Venezuela y coach de la Selección Nacional de Puerto Rico. Consulta su archivo de columnas.